miércoles, 6 de diciembre de 2017

Lo que no tiene nombre

Y de repente vuelves a salir de aquel rincón en el que pensé que no saldrías, donde juraba que ya te habías perdido pero entonces el universo nos reta como siempre y piensa que puedo soportarte de esta forma. Tal vez el haberte encontrado cuando pensé que ya no estabas puede ser esa señal que necesitaba para darme cuenta que aún no me quiero lo suficiente como para enfrentarte realmente, qué tal vez seas esa sombra de lo que tanto me perturba pero que te pongo de protagonista porque eres lo único bonito que me mantenía lejos de aquello que no tiene nombre.

Y ahora estoy aquí, sin saber donde van las comas ni mucho menos los puntos, donde me encuentro redactando mucho peor de lo habitual y no entiendo, no comprendo como es que te extraño si nunca te tuve. ¿Sabes? Me parece injusto que te hayas llevado lo más lindo de mi alma, no me gusta esta sensación amarga de darme cuenta que más que una experiencia ahora resulta que eres una cicatriz qué tal vez me persiga por un tiempo; cuando lo único que quiero es que seas solo un moretón fugaz. Me parece confuso como es que aunque lo recuerde tan lejano es ahora cuando te anhelo culpándome de cosas que no fueron mi culpa y de las cuales siempre te defiendo, es justamente eso lo que más me molesta, el hecho de defenderte cuando sé que toda la culpa la has tenido tú, que quien mentía y decía palabras vacías eras tú. 

Yo solo jugaba a escapar de lo que no tiene nombre, yo buscaba esa paz que bruscamente me quitaste cuando ya me había acostumbrado. Fuiste esa sombra que no me dejaba ver la luz que te creaba y de nuevo estoy aquí un poco perdida, con mil preguntas que sé que no conseguiré respuesta. Estoy aquí entre lo que no tiene nombre sin una sombra que me acompañe en mi oscuridad, es eso que suelo pintar de colores pero que siempre termina gris.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Turista Emocional

-No quiero escribir de ti porque eso significa dejarte ir.-

Me acostumbré a la idea que tenía de ti y siempre tendré la duda si fuiste un espejismo que yo misma creé buscando eso que necesitaba o si realmente lo que sentía tuvo un poco de sentido. Estaba tan acostumbrada a cerrarme en mi armadura que en el momento que quise ser valiente lo hice de la manera equivocada y no me importó las consecuencias que eso podría traerme, me mostré totalmente transparente, lo que era invisible para muchos solo tu podías verlo. Te dejé entrar a mi mundo y una vez que estuviste ahí tocaste cada rincón creando un completo desastre que para el momento adoraba ordenar de vez en cuando para no perder la cordura.

A pesar de mostrarme en mi forma mas pura nunca supiste lo inestable que me ponías, me daban vacíos con solo pensar que no te tenía cerca y me parecía injusto haberte encontrado para no poder tenerte. Confié en el destino y en el universo infinitas veces, lo dejé todo en sus manos porque sabía que yo no podía hacer nada, solo me quedaba ponerle fé a ese caos absurdo que por mas que supiera que carecía de sentido me aferraba cada vez mas a el. Me gusta pensar que tal vez no era el momento y que solo apareciste para demostrarme que los sentimientos son un caos incontrolable, pero que es maravilloso y necesario verlos en todo su esplendor. Una parte de mi me dice a gritos que te estoy dando mucha importancia y que te estoy poniendo en una posición que honestamente no te mereces pero es que confieso que con todo esto conocí muchas cosas que omitía de mi misma, logré descubrirme de una manera que antes no había podido. Otra de mis excusas por la que te doy tanta importancia es que tengo esa fascinación por tenerle fé a la humanidad creyendo que nunca tuviste malas intenciones y no me gusta la idea de poner a un lado las cosas bonitas por colocar las cosas negativas en primer plano.

Siguiendo con mi tema acerca de que la vida se trata de coleccionar personas y en donde cada una de ellas te va dejando algo que te enseña a crecer, es momento de colocarte en el estante de turistas que sin darse cuenta dejaron algo en mí.

lunes, 21 de agosto de 2017

Intermitente

Cada vez que desaparecías
tenia miedo que no volvieras,
de no poder tener ese poquito que nos podíamos permitir.
Me sentía sola cuando sabia que nunca había tenido tu compañía,
me sentía extrañándote cuando nunca había estado contigo,
me sentía molesta cuando nunca te lo decía.
Me sentía queriéndote cuando aún no sabía que era lo que sentía.

              Te sentía mío cuando sabía que jamás podrías serlo.

martes, 1 de agosto de 2017

Pudo ser peor.

De todas las absurdas palabras y oraciones que pelean en mi cabeza todos los días siempre me ha surgido la pregunta de por qué es que siempre en mis cumpleaños paso por lo menos una parte del día sintiéndome triste. La cosa es que tiendo a sobre valorar lo que son los cumpleaños, llenándolos de cosas absurdas que con el tiempo aprendí que al parecer nadie encontraba fascinante o importante.

Siempre me aseguré que cada persona que yo apreciara debía tener la máxima atención el día de su cumpleaños, tenia que sentirse extra especial y súper valorado. Después de un tiempo me encontraba con el típico discurso que no debes esperar que sea el cumpleaños de alguien para hacerlo sentir especial y que por alguna loca razón debes ser igual con esa persona todos los días, entonces a partir de que creí que había entendido eso comencé a tratar de emocionarme menos por las personas que cumplían año pero aun así me gustaba hacerlas sentir especiales. Disfrutaba de hacerlas sentir de esa manera porque si lo pensamos de manera aburrida tus cumpleaños es darte cuenta que sobreviste un año mas de vida y que no fuiste consumido por alguna enfermedad que te descubrieron cuando ya era demasiado tarde.

Con mi afición por los cumpleaños también vino mi afición por fechas para celebrar cualquier estupidez, solía hacer cartas y cosas con mis manos para conmemorar cada fecha "comercial". A medida que iba creciendo me iba dando cuenta que estas aficiones mías las otras personas no las disfrutaban tanto como yo, o por lo menos llegó un momento en que me di cuenta que hacer estos gestos no me llenaba tanto como creía que me llenarían. Cuando me di cuenta de esto llegué a pensar que siempre esperé algo a cambio, siempre esperaba que las personas hicieras gestos como los míos para conmemorar cosas estúpidas y hacerme sentir especial.

Y ya después cuando crecí un poco más,  intentaba con todas mis fuerzas no hacer del big deal con cada evento banal que viniera en el calendario. Después de ese aburrido experimento por varios años, entendí que no debía de reprimir mi emoción por hacer sentir a las personas especiales solo en fechas especificas, entendí que debía de seleccionar mejor para que con el tiempo esas personas entendieran  que disfruto de hacer esas estupideces y con suerte algún día encontrar alguien que lo disfrutara tanto como yo y poder tener un poquito de mi locura en mis días banales.

Y es así como entendí que soy una persona que valora cosas muy estúpidas pero que al menos comenzó a aceptarlo.

domingo, 12 de febrero de 2017

Una confesión para mi

Podría estar continuando tu historia, imaginado un sin fin de cosas curiosas relacionadas con el destino en donde felizmente soy un lector mas, pero debo confesarte que hacerlo parecer tan lindo no me ha ayudado mucho. Tampoco me agrada la idea de tener que aceptar que de alguna manera eres mi "musa" para esas historias cortas, y te digo musa porque suena mas interesante y menos extraño que llamarte "inspiración".

Comencé a escribir la siguiente parte de la historia pero no sentía que seria adecuando inventarte una personalidad cuando iba tener la oportunidad de conocerte realmente; y justamente cuando me imaginaba conversando contigo me di cuenta que en realidad tu no eres el protagonista de mis historias, que aunque ese personaje tenga tu esencia, no es mas que otro escándalo creado en mi cabeza.

Ahora hay otra clase de problema; y es el hecho de que aun no puedo descifrar que fue lo que me atrapó de tu mirada, en mis recuerdos hay algo acerca de tu mirada que me hace querer seguir escribiendo tus historias pero al mismo tiempo no logro recordar esa sensación con exactitud. He tratado de mirarte para poder recordar pero no he podido, no tengo la capacidad de poder mirarte a los ojos para finalmente acabar con este encuentro curioso. Cualquiera podría concluir que tienes algún efecto en mi, que tal vez me gustas, pero la realidad es que apenas te conozco, aunque si te soy sincera a veces me confundo con mi realidad y mis historias se ponen a jugar con mis pensamientos, atándolas a los hechos para así crear este coas que podríamos llamar sentimientos. En este momento no sé quien ha tomado el protagonismo, si tú quien apenas conozco o ese personaje con la mirada curiosa. Lo cierto es, que no soy parte de esa historia, que yo sigo siendo un lector esperando por el siguiente capitulo anhelando que finalmente ese encuentro pueda suceder.

Podría entrar a tu historia y dejar de ser solo un lector curioso, pero es que me encanta ver desde afuera para fingir que me sorprendo con cada pagina que leo, cuando torpemente sé que quien escribe soy yo misma y que puedo hacer lo que se me ocurra, sin embargo prefiero ver a los lados e imaginar que somos dos personas distintas y que en este momento solo estoy leyendo, en donde es completamente normal que me gustes porque no eres real.

Son sentimientos platónicos que solo existen en ese mundo de ficción en el cual todo pasa y me quedé dormida, estancada en ese sueño en donde jugamos estar en el mundo real.