Volví a escribir, volví a este lugar que había cerrado. Y te cuento, no ha pasado tanto aunque bueno si ha pasado mucho. Ahora resulta que cree este nube de azúcar donde me encanta sentarme a descansar y pensar que todo es de un absurdo papel celofán, muchas veces pienso que es absurdo pasar tanto tiempo ahí pero es que últimamente estoy en un lugar muy desordenado donde me pierdo un montón. Te recuerdas cuando te conté que estaba en un laberinto? Pues ya estoy en otro, es más estrecho y algunos días pienso que de este no hay salida, me parece curioso que empiezo a extrañar mi otro laberinto donde tu canción me tranquilizaba, donde jugaba a buscarte cuando sabía que no estabas. Y lo divertido de esta nube de azúcar es que cuando subo a descansar en ella puedo ver el laberinto a lo lejos y ciertamente hay una salida.
Y a pesar de que sé que este laberinto no es para siempre no veo nada al otro lado de él todo lo que me imagino parece ser un laberinto y tal vez esto se trate de un montón de laberintos que nos enseñan un montón, que cada vez que pasamos uno queremos volver al anterior porque justo cuando logramos salir pensamos que fue muy fácil, que seguramente estaríamos mejor ahí. Honestamente no extrañaba hablar contigo pero sé que de alguna u otra manera me ayudas, me haces pensar que mis historias son interesantes e importantes.
Tal vez algún día finalmente te encuentre y podemos ser amigos.