A veces me encuentro con esta idea absurda de que deje de escribir porque deje de pensarte, como si la única razón para hacer un escándalo de letras fueras tú pero justamente empiezo a entender que tal vez encontré mi voz y fue exactamente en el momento que te perdía; en ese momento en donde me estaba desvaneciendo fue que por fin encontré como refugiarme en palabras.
Soy fan de la melancolía, me gusta exagerar y sentir de esa manera, me gusta que la tristeza se lea linda y que cualquiera anehele hundirse en las palabras. Claro que me faltas, por supuesto que anhelo como me hacía sentir todo eso, como yo era capaz de poner esas palabras y que se leyeran con tanta calma cuando ese momento no era más que caos.
Te dedicaré todo lo que escriba por un tiempo pues gracias a ti fue que de alguna manera encontré mi voz o al menos me acercaste a ella. Sigo siendo un fracaso redactando en eso no he cambiado pero como persona he crecido tan absurdamente que si me presentara en tu puerta un día lluvioso no sabrías quien soy porque probablemente ya no sepa quién eres.