miércoles, 24 de enero de 2018

Eres cualquiera.

Estoy en un laberinto.
No se como es que llegué aquí o como me di cuenta que era en esto en donde me encontraba, ahora resulta que te encuentro de vez en cuando cuando giro de manera muy brusca y no mido bien mis pasos, de repente me distraigo en el camino donde torpemente me detengo para comenzar a andar más rápido, para huir sin saber a donde quiero llegar pero con la la triste certeza de saber que no tengo salida.

El otro día mientras caminaba mucho más lento de lo habitual se me ocurrió hablar en voz alta para ver si alguien me escuchaba, necesita otra voz, necesitaba oír algo que no fuera yo. Justo ahí tu voz se precipitó a decir un montón de palabras que no comprendí, tan solo me perdí en la melodía que formaban todas esas letras y olvidé que debía prestarles atención, grite mas alto para ver si volvías con tu melodía pero solo escuche mi propio eco.

De vez en cuando dejo piedritas en el camino con la ilusión de no toparme con ellas de nuevo pero como estoy atascada en este absurdo laberinto todos los días encuentro mis piedritas y las vuelvo a tirar al suelo con la esperanza de no verlas jamas, es un ciclo que no se termina porque siempre fallo y tú lo sabes y no me ayudas.

En lugar de pensarte y fantasear que vendrás a salvarme debería buscar las respuestas para salir de este laberinto. Es difícil no perderse estando sola, es inevitable no sentarme en un rincón a pensar en todas las cosas que debería estar haciendo sola. De repente me imagino que eres sola una persona pero otra veces eres varias y llego a pensar que puedes ser cualquiera. Estoy buscando a cualquiera que me salve.

A todos les gusta ser héroes, ¿Acaso es tan difícil salvarme de mi propio laberinto?